INTRODUCIENDO TIEMPO DE DESTINO
Programando destino…
Uno de mis objetivos durante este viaje es regalar pelotas de fútbol a niños y niñas de países donde conseguir una no siempre es fácil.
Una pelota cuesta muy poco, pero puede significar muchísimo para quienes apenas tienen oportunidades de jugar con una. Al fin y al cabo, para echar un partido solo hacen falta una pelota, unos cuantos amigos y ganas de pasarlo bien.
Siempre que tenga ocasión, intentaré llevar un poco de alegría a través de algo tan sencillo como el fútbol. Porque hay sonrisas que valen mucho más que los 8 o 10 euros que cuesta un balón.
Jordi Romo
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Otro nuevo día bajo el sol de Brasil. Esta vez mi día fue más de descanso y disfrutar de la cultura brasileña hablando más y mejor con Flavia. Estuvimos desayunando tan bien como el día anterior con unas bolas de pan rellenas de queso riquísimas y de ahí me enseñó muchas cosas sobre Brasil, como algunas ciudades en imágenes y música. Después hablé con Eduardo y me dijo que Itaipu Travel querían tener un detalle conmigo regalándome un pasaje de autobús hasta Santos, la ciudad de Pelé, pasado Sao Paulo, que, por lo que me dijeron, era muy peligroso para entrar con la bici. Agradecido por tanta amabilidad, les dejé un poco de mi mejor ayuda con la empresa dando difusión. Su página web es: www.itaiputravel.com.br y organiza los mejores viajes privados de Brasil. Luego continué charlando sobre Brasil con Flavia hasta la hora de comer, cuando nos trajeron mamitex, un tipo de comida que se cocina en la olla. Es muy típica de comer con arroz y habas. Estaba muy rica y nutritiva. Para visitar un poco el centro de la ciudad, cogí la bicicleta y me puse a recorrer, con la cámara de fotos en mano, cada rincón interesante de ella, viendo y conociendo Brasil por primera vez en persona. Paseé haciendo kilómetros y kilómetros hasta que vi un cartel que me indicaba un templo budista. Flavia me había hablado de ello, por lo que me dirigí hasta allí. Una vez dentro, tenía unas bonitas vistas de la ciudad de Foz, con lo que me entretuve por la zona. Se respiraba auténtica paz y, además, salvando las distancias, me recordaba mi paso por Asia y sus maravillosos templos. De vuelta a Itaipu, Flavia me dijo de limpiar la bici. La foto habla por sí sola, ya que quedó irreconocible, como nueva, como si ni hubiera pasado el tiempo para su pintura. Hago un profundo reconocimiento de la calidad Velotraum que Bicitecla me ofreció para dar este paseo por todo el mundo. Una vez limpia, fuimos a casa de Flavia y allí conocí a Juliana, su compañera. Juntos estuvimos bebiendo cerveza brasileña, carne al estilo brasileño a la parrilla con lima y varias salsas que estaban (tremendas). Con todo lo que me estaban dando, Flavia quiso regalarme mis primeras zapatillas hawaianas, la marca que en España están carísimas y aquí las venden baratas y como churros. Entre 5 y 10 euros, dependiendo del modelo, es lo que valen en Brasil, ridículo si lo comparamos con el precio europeo. Después de la cena, Flavia tenía que trabajar controlando la salida, a las 11 de la noche, de un autocar y de ahí ya volvimos a casa para tomar un té y dar por finalizada la noche de San Juan. |
