INTRODUCIENDO TIEMPO DE DESTINO
Programando destino…
Uno de mis objetivos durante este viaje es regalar pelotas de fútbol a niños y niñas de países donde conseguir una no siempre es fácil.
Una pelota cuesta muy poco, pero puede significar muchísimo para quienes apenas tienen oportunidades de jugar con una. Al fin y al cabo, para echar un partido solo hacen falta una pelota, unos cuantos amigos y ganas de pasarlo bien.
Siempre que tenga ocasión, intentaré llevar un poco de alegría a través de algo tan sencillo como el fútbol. Porque hay sonrisas que valen mucho más que los 8 o 10 euros que cuesta un balón.
Jordi Romo
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De nuevo, como ayer, estaba de pie al amanecer. Ya tengo en mi cabeza esa hora y no consigo dormir más. Me va bien para aprovechar a arreglar las bolsas y, con la campana, desayunar junto a los padres de la casa de misioneros. Después del desayuno me vino a buscar David, un amigo de la parroquia que se conocía la ciudad de cabo a rabo. Junto a él, con la bici en la furgoneta, salimos buscando una de las tiendas en la que pregunté precios el día anterior por teléfono. En la primera, que estaba alejada de la ciudad en la zona 12, nos dijeron que se habían acabado las piezas solicitadas, pero nos llamó a otra tienda, que tenían en el centro y hacia allí dirigimos nuestros pasos. Primero pasamos por otra de material de montaña, llamada Big Mountain en la zona 9, en la que, presumiblemente, debían tener el cartucho de gas para mi hornillo. Esta vez hubo suerte, aunque siendo una bombona exportada y difícil de encontrar, el precio de 90 quetzales también era alto; pero ya podía viajar por Norteamérica sin problemas para cocinar. Seguimos hasta la tienda de bicicletas y allí ya encontré el casete, pero no el plato que era difícil. Una vez compré los piñones pensé que podría seguir y esperando haber solucionado mínimamente los problemas con la cadena; pero después de colocarla, con un técnico de la tienda y probarla, me di cuenta que seguían los saltos de vez en cuando, con lo que dejé los platos para más adelante observando con el tiempo cómo reaccionaba. Con el mismo David dimos una vuelta con el coche por el centro de Guatemala, viendo una réplica de la torre Eifel, el centro de convenciones y turismo y el palacio de justicia, junto a la plaza Mayor, bien bonitas. Sin tiempo para más, cerramos el capítulo del día y volvimos a casa. Comimos, descansé un poco y me fui al centro comercial para ver el partido del Barça, que jugaba contra el Athletic de Bilbao la Copa del Rey. Como una reedición de la final, el Barça ganó, con exhibición de Neymar, un crack de la banda que, aunque lo veía pocas veces, se notaba una contrastada calidad. Después volví para seguir probando de arreglar, con mis nociones de mecánica, la bici engrasando y ajustando todo lo que podía hasta que se me hizo de noche. Cené y para la cama a descansar... |
