INTRODUCIENDO TIEMPO DE DESTINO
Programando destino…
Uno de mis objetivos durante este viaje es regalar pelotas de fútbol a niños y niñas de países donde conseguir una no siempre es fácil.
Una pelota cuesta muy poco, pero puede significar muchísimo para quienes apenas tienen oportunidades de jugar con una. Al fin y al cabo, para echar un partido solo hacen falta una pelota, unos cuantos amigos y ganas de pasarlo bien.
Siempre que tenga ocasión, intentaré llevar un poco de alegría a través de algo tan sencillo como el fútbol. Porque hay sonrisas que valen mucho más que los 8 o 10 euros que cuesta un balón.
Jordi Romo
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Las 5 de la mañana y arriba... Elena y David tenían que trabajar pronto, con lo que me tocaba madrugar con ellos, desayunar y subir a la bici despidiéndome de su inestimable ayuda y hospitalidad. Después pude pasar por un McDonald's para conectarme a Internet e informar de mi estado a mis familiares y amigos. A continuación, a seguir con la ruta, viento de cara y un paisaje distinto para los primeros 100 kilómetros, llenos de montes con subidas y bajadas. Comí por el camino una pizza que me compré en el supermercado, disfrutando de algo distinto y reponiendo las energías. A medio camino de Cloncurry, exhausto y muerto de calor, me paré en un área de descanso reponiendo fuerzas y cogiendo agua, ya que el calor apretaba de lo lindo e incluso me sentía un poco mareado. Pasado ese mal trago, continué el camino, llegando al pueblo que me habían dicho que podría acampar. Pero nada de eso, lo único que pude hacer fue reponer los bidones de agua y conocer a un señor muy amable que me dio 5 dólares para que me comprara bebida fresca. Luego, como no podía acampar por ahí, salí de la ciudad hasta que encontré un campo en obras que parecía buen sitio para quitarme así de problemas con las serpientes y otros bichos. Cansadísimo de tanto viaje, me dormí escuchando los grillos y las ranas que me rodeaban. |
