Llegar África
Desde Montreal cogí un avión que se dirigió al último continente que quería rodar, la poderosa África.
Desde Montreal cogí un avión que se dirigió al último continente que quería rodar, la poderosa África.
La sección de los Sueños nació de la necesidad de encontrar pequeños (y no tan pequeños) retos, que me ayudaran a avanzar en cada pedaleo hacia el gran objetivo de dar la vuelta al mundo e hicieran de esta aventura algo especial. Inspirado en aquellas palabras de Eduardo Galeano sobre la utopía, en esta sección he intentado concretar el reto en algunas actividades, queriendo aportar seriedad y valor, también a ratos imaginación y diversión, para que cada actividad realizada, cada logro, me acerque hacia el objetivo final.
“Realmente soy un soñador práctico; mis sueños no son bagatelas en el aire. Lo que yo quiero es convertir mis sueños en realidad.”
Mahatma Ghandi
Desde Montreal cogí un avión que se dirigió al último continente que quería rodar, la poderosa África.
Desde Montreal cogí un avión que se dirigió al último continente que quería rodar, la poderosa África.
El pueblo que está en la costa de Essauira es alucinante y puramente marroqui con sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas.
El pueblo que está en la costa de Essauira es alucinante y puramente marroqui con sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas.
Un buen día creí que en Marruecos no podían hospedarte en casas pero me equivoqué y si que lo hicieron hasta tres veces y una cuarta contando que me dieron agua y de comer.
Un buen día creí que en Marruecos no podían hospedarte en casas pero me equivoqué y si que lo hicieron hasta tres veces y una cuarta contando que me dieron agua y de comer.
Una de las bellezas de Marruecos es la ciudad azul que se encuentra en las montañas del Atlas y en ella me encontré a mi primo Xavi. una gran experiencia.
Una de las bellezas de Marruecos es la ciudad azul que se encuentra en las montañas del Atlas y en ella me encontré a mi primo Xavi. una gran experiencia.
“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.”