INTRODUCIENDO TIEMPO DE DESTINO
Programando destino…
Uno de mis objetivos durante este viaje es regalar pelotas de fútbol a niños y niñas de países donde conseguir una no siempre es fácil.
Una pelota cuesta muy poco, pero puede significar muchísimo para quienes apenas tienen oportunidades de jugar con una. Al fin y al cabo, para echar un partido solo hacen falta una pelota, unos cuantos amigos y ganas de pasarlo bien.
Siempre que tenga ocasión, intentaré llevar un poco de alegría a través de algo tan sencillo como el fútbol. Porque hay sonrisas que valen mucho más que los 8 o 10 euros que cuesta un balón.
Jordi Romo
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Estados Unidos de América, el país del que más se habla en todo el mundo y el 46 de mi vuelta al mundo en bicicleta. Un país que nada más entrar me ha recordado sin cesar a mi paso por Australia... carreteras amplias, con multitud de camiones de otro nivel económico, sol y calor, idioma, precios más caros, plano, pocas ciudades a mi paso en bicicleta y parada para dormir en un área de descanso. El país capitalista por excelencia del que he podido comprobar, después de tener un pinchazo y buscar una gasolinera para llenar bien de aire la rueda. El aire también lo hacían pagar como pocos en todo mi recorrido. Este país del que he entrado después de una gran experiencia en México y una despedida emotiva con Jesús, David y Ricardo, que también se ha apuntado para abrazarnos desde el mismísimo puente de frontera. A la vez un curioso detalle, ya que un periodista nos ha visto pasar con las bicicletas y nos ha seguido desde una taquería hasta el puente para hacerme una pequeña entrevista junto a mis tres amigos con los que justamente me estaba despidiendo. Justo a las 9:30 de la mañana y finalizando con una promesa de volver algún día a México lindo, he traspasado el puente para encontrarme en el lado americano, haciendo y pagando 6$ por el visado ya que el ESTA que ya llevaba no me servía para nada, siendo válido solo cuando se entra por avión. De ahí ya he olido el primer mundo de nuevo, con calles algo más modernas y carreteras más amplias recordando a momentos, como os decía, a Australia, con el idioma de nuevo en inglés; pero con algunos flashes, dada la aproximación con México, en español. Con el tiempo algo más limitado, por mi largo paso por las oficinas de migración, ya he pedaleado con aires renovados, saliendo de Laredo con dirección a San Antonio, haciendo kilómetros sin muchas cosas más que llanuras verdes y señales en inglés. Kilómetros sin más que un pinchazo, arreglado al momento y un grupo de mexicanos trabajando con los postes de luz, que me dieron agua en el camino, hasta llegar a un área de descanso en el que pregunté para acampar, siendo negativa la respuesta, aunque lo bueno es que no me dejaron plantar la tienda; pero me dejaron plantar el aislante para que durmiera allí estirado. También el área de servicio incluía, al puro estilo australiano, una barbacoa con la que a falta de gas he cocinado los espaguetis con mole como a mí me gustan, al más puro estilo... Jordi en USA. |
