INTRODUCIENDO TIEMPO DE DESTINO
Programando destino…
Uno de mis objetivos durante este viaje es regalar pelotas de fútbol a niños y niñas de países donde conseguir una no siempre es fácil.
Una pelota cuesta muy poco, pero puede significar muchísimo para quienes apenas tienen oportunidades de jugar con una. Al fin y al cabo, para echar un partido solo hacen falta una pelota, unos cuantos amigos y ganas de pasarlo bien.
Siempre que tenga ocasión, intentaré llevar un poco de alegría a través de algo tan sencillo como el fútbol. Porque hay sonrisas que valen mucho más que los 8 o 10 euros que cuesta un balón.
Jordi Romo
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El día amaneció espléndido. El sol lucía en el firmamento. Los pájaros cantaban en el jardín del hotel y el verde de las hojas hacía resplandecer, aún más, el ambiente. Dejamos preparadas las maletas, desayunamos, cogimos el coche y podíamos al fin disfrutar del azul del mar caribeño. Aprovechamos y visitamos un lugar extraordinario: el parque natural de Cahuita. Aunque decían que era gratis, nos hicieron pagar 5$ por persona; pero mereció la pena. El parque era un lugar semisalvaje en el que la flora, la fauna y los restos de arrecifes, arrastrados por el mar, hacían de este paraje algo único. Los monos, las mariposas espectaculares, aves curiosas, los perezosos, los cangrejos ermitaños, monos aulladores y de cara blanca y las lagartijas se nos presentaban de forma natural y en su medio ambiente. Como el sol brillaba, las playas se nos presentaron con su máximo esplendor y con su aspecto más salvaje y natural. Supongo que Colón las vería en este estado cuando las descubrió. Me imaginaba los barcos piratas acercándose a estas playas exóticas y más de uno encallando en los arrecifes que las protegen. Después de más de tres horas vagando por estos parajes, cogimos el coche para retornar a S. José. Esta vez no fue tan complicado, aunque tardamos más de 5 horas en hacer 200 km. Camino de S. José, comimos en un restaurante chino, aunque de chino tenía poco. La comida fue totalmente costarricense. Como se hacía ya de noche, cenamos en el mismo hotel y nos pusimos a pasar todas las fotografías al ordenador y a preparar todo el equipaje, ya que al día siguiente teníamos que retornar a Barcelona y Jordi continuar con su aventura en bici. |
