INTRODUCIENDO TIEMPO DE DESTINO
Programando destino…
Uno de mis objetivos durante este viaje es regalar pelotas de fútbol a niños y niñas de países donde conseguir una no siempre es fácil.
Una pelota cuesta muy poco, pero puede significar muchísimo para quienes apenas tienen oportunidades de jugar con una. Al fin y al cabo, para echar un partido solo hacen falta una pelota, unos cuantos amigos y ganas de pasarlo bien.
Siempre que tenga ocasión, intentaré llevar un poco de alegría a través de algo tan sencillo como el fútbol. Porque hay sonrisas que valen mucho más que los 8 o 10 euros que cuesta un balón.
Jordi Romo
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34 países viajados... se dice bien y sigo sumando, pero esta frontera ha sido pasada con algunos nervios y prisas por culpa del retraso del autobús. Y es que después de 31 horas subido en un autobús pasan estas cosas y, justo antes de la aduana, Luis, un peruano que viaja vendiendo pulseras, puso las alarmas y se puso nervioso ya que él sabía que en las aduanas brasileñas cerraban a las 6 de la tarde y ya sólo faltaban menos de 15 minutos. A toda mecha el bus aceleraba por Columbra, la ciudad fronteriza con Bolivia, hasta que a menos 10 nos dejó entre las dos aduanas: la brasileña y la boliviana. Todos los pasajeros bajaron del autobús corriendo para sellar su pasaporte. Yo, siguiendo a la multitud, que voy a hacer... finalmente conseguimos sellar y volver hasta la aduana boliviana para formalizar la entrada. Ya estábamos dentro, un alivio que no pude disfrutar al tener que correr para recoger la bici que ya estaban bajando en el otro lado boliviano. Una vez que tuve todo el material en mi poder montado me fijé donde estaba Luis. Me invitó a ir hasta la estación de autobuses para llegar hasta Santa Cruz, cosa que debía hacer para seguir sumando kilómetros con el fin de llegar a Sucre y Potosí. Con los precios, casi por los suelos, comparado con Brasil, era un alivio y un regalo para mis bolsillos. Ahora ya podía respirar tranquilo... poco tiempo ya que, el autobús que nos llevaba a Santa Cruz era una chatarra e iba lleno hasta los topes, ya que el Papa iba hasta allí en persona. |
