INTRODUCIENDO TIEMPO DE DESTINO
Programando destino…
Uno de mis objetivos durante este viaje es regalar pelotas de fútbol a niños y niñas de países donde conseguir una no siempre es fácil.
Una pelota cuesta muy poco, pero puede significar muchísimo para quienes apenas tienen oportunidades de jugar con una. Al fin y al cabo, para echar un partido solo hacen falta una pelota, unos cuantos amigos y ganas de pasarlo bien.
Siempre que tenga ocasión, intentaré llevar un poco de alegría a través de algo tan sencillo como el fútbol. Porque hay sonrisas que valen mucho más que los 8 o 10 euros que cuesta un balón.
Jordi Romo
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Las cataratas de Iguazú me esperaban. Estaba contento y se me reflejaba en la cara, con lo que los nuevos amigos que conocí en el puesto de tráfico, que habían sustituido a los que la noche anterior estuvieron atentos invitándome a una infusión de mate, entrando en calor, antes de comer dulce de leche para coger la máxima energía antes de llegar a las cataratas. Me puse a rodar para finalizar los 7 kilómetros que me faltaban, sabiendo que tendría que batallar para que me bajasen los precios de la entrada que ya me habían avisado que era cara. Al llegar me di cuenta de que era más que cara, ya que para el turista de fuera de Argentina valía 260 pesos, o sea, unos 26 euros al cambio. Yo no tenía eso, así que empecé a hablar con la gente de un lado a otro, trasladando la bici conmigo, intentando bajar el precio. Lo malo es que, si lo hubiera sabido antes, debía haber ido a la estación principal, situada en el puerto Iguazú (19 kilómetros de ahí), para intentar sacar una entrada gratuita y, digo intentar porque tampoco estaba claro que pudiera, pero ahora mismo no podía ir hasta allá ya que habría perdido la mañana entera y las cataratas requerían un día entero para verlas. Al final entré, por favor y por favor, bajaron el precio hasta el precio argentino… y un poco más. Después de eso empecé la visita, atando la bici por dentro del parque, como seguridad me había recomendado, y cogiendo una bolsa de comida con pan embutido y fruta para comer. Poco después de empezar pasaron unos coaties, los animales que hay en el parque, parecidos a un oso hormiguero, se agarraron a mi bolsa hasta que me vaciaron la comida que llevaba. Empezaba bien el día… Mejoró cuando vi las cataratas, con su arco iris, en todo su esplendor. Visité las tres rutas que hay: la garganta del diablo, la superior y la inferior, y me dejé para el final la ruta mococo, que es para adentrarse en la jungla y darse un baño debajo de una de las cataratas del parque. Todo un sueño realizado. Esta es la segunda vez ya que, hacía unos 9 años, ya lo había vivido. Para finalizar todo, volví a fotografiar y disfrutar del paseo superior relajadamente. Ya con el alivio del baño. Terminé la visita con la satisfacción de haber visto una auténtica belleza natural que nunca jamás olvidaría!!!! Ya de noche rodé hasta puerto Iguazú, donde me esperaba Yaki y su familia. Una auténtica pasada todo lo que tenía por venir, ya que merendamos, viendo el partido de Argentina en la Copa América, pan amb tomàquet y salchichón, para rematar con vino con cola y una pizza preparada por Candela, su mejor amiga, con la que pasamos la noche charlando junto a él y su novio Alexis. |
