INTRODUCIENDO TIEMPO DE DESTINO
Programando destino…
Uno de mis objetivos durante este viaje es regalar pelotas de fútbol a niños y niñas de países donde conseguir una no siempre es fácil.
Una pelota cuesta muy poco, pero puede significar muchísimo para quienes apenas tienen oportunidades de jugar con una. Al fin y al cabo, para echar un partido solo hacen falta una pelota, unos cuantos amigos y ganas de pasarlo bien.
Siempre que tenga ocasión, intentaré llevar un poco de alegría a través de algo tan sencillo como el fútbol. Porque hay sonrisas que valen mucho más que los 8 o 10 euros que cuesta un balón.
Jordi Romo
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Esta crónica está dedicada a mi familia. Tengo una familia increíble que nos preocupamos los unos de los otros en cada momento. Ahora, desde que estoy viajando, reconozco que los tengo algo abandonados y siento que son ellos los que me dan y yo, desde el punto que me encuentro, no puedo ofrecer nada o poca cosa. Sé que a cada paso que doy están para apoyarme y se lo agradezco con toda mi alma; pero me gustaría devolverles todo eso que me dieron de alguna manera que aún desconozco y no he encontrado. Muchas veces me digo a mí mismo: nunca te arrepientas de algo que te sucede. Todo viene por alguna razón, todo viene con una enseñanza, todo lo que pasa en tu vida, cada decisión que tomas, cada persona que conoces, cada cosa que haces o dejas de hacer, contribuye enormemente en el camino que estás forjando para más adelante. Y mi familia ha sido eso para mí y mucho más. En mi viaje pienso millones de cosas, entre ellas, si realmente tenemos marcado un destino... No lo sé y no quiero creer en eso; pero a cada paso que doy siento que voy a alguna parte más allá de dar la vuelta al mundo. Mis sensaciones en el viaje han sido varias. Cuando empecé este viaje me encontré solo, pero con ganas de continuar por ver todo lo que me esperaba al otro lado de Europa. Ahora que he cruzado toda Asia mi determinación de continuar ha aumentado y decido así seguir mis sueños. Ahora toca emprender esa necesidad que dentro de mí grita de conocer y aprender más, cueste lo que cueste. Quiero seguir sintiendo esa emoción de estar en un país completamente distinto rodeado de personas con ideologías radicalmente opuestas a las mías y con el reto constante de seguir adelante porque, al final del camino, siempre me ha esperado ese estado de superación y felicidad tan gratificante. Desde Bali doy las gracias a mi familia y amigos esperando devolverles todo lo que me han dado para continuar mi camino y les dejo una frase de esas que me llegaron al corazón en el día de hoy que estoy escribiendo tantísimo: |
