INTRODUCIENDO TIEMPO DE DESTINO
Programando destino…
Uno de mis objetivos durante este viaje es regalar pelotas de fútbol a niños y niñas de países donde conseguir una no siempre es fácil.
Una pelota cuesta muy poco, pero puede significar muchísimo para quienes apenas tienen oportunidades de jugar con una. Al fin y al cabo, para echar un partido solo hacen falta una pelota, unos cuantos amigos y ganas de pasarlo bien.
Siempre que tenga ocasión, intentaré llevar un poco de alegría a través de algo tan sencillo como el fútbol. Porque hay sonrisas que valen mucho más que los 8 o 10 euros que cuesta un balón.
Jordi Romo
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De buena mañana me levanté para trabajar y arreglar la Long House room, que era la habitación en la que había dormido estos días y de la que me tenía que mudar para dormir en una habitación privada. Decoramos la habitación y añadimos las camas nuevas que habían traído el día anterior. Mientras Rahman y Fauziah salían de compras, yo seguí trabajando y capturando fotografías de la casa desde todos los ángulos posibles para la página web que quería hacerles. Las habitaciones, el lobby, la cocina, el jardín y su selva, las vistas al mar, la granja de patos y gallinas, la fauna y flora, el spa herbal, la ducha de la jungla son algunas de las fotos que capturé para la web. Por la tarde y, después de comer y empezar el trabajo de ordenador, un poco de descanso para ir al mercado de pescado donde se reunían los locales para comprar y sociabilizarse entre mucha variedad de pescados totalmente desconocidas para mí. Por la noche, fiesta gastronómica de Malasia con pescados y comida variada de la región. Todo sano y rico y lo celebraba enormemente, ya que hacía mucho que no podía comer de esta manera sin preocuparme por la economía y la elección de la comida. Después, un poco de karaoke para divertirnos, seguido de la película del libro de la selva de Disney que a Azlan, el pequeño de la familia, adora. Antes de recibir a numerosos turistas que pasaban una noche en la guest house. Pero para que llegaran hasta la casa tuvimos que buscarlos en la carretera principal, a 50 metros donde empezaba el camino empinado y oscuro. Ese era uno de los pequeños problemas que debían solventar para que los huéspedes no tuvieran que preocuparse del cómo llegar. Pero eso no era nada comparado con los beneficios de tranquilidad y entorno que aportaba Butterfly guest house. |
