INTRODUCIENDO TIEMPO DE DESTINO
Programando destino…
Uno de mis objetivos durante este viaje es regalar pelotas de fútbol a niños y niñas de países donde conseguir una no siempre es fácil.
Una pelota cuesta muy poco, pero puede significar muchísimo para quienes apenas tienen oportunidades de jugar con una. Al fin y al cabo, para echar un partido solo hacen falta una pelota, unos cuantos amigos y ganas de pasarlo bien.
Siempre que tenga ocasión, intentaré llevar un poco de alegría a través de algo tan sencillo como el fútbol. Porque hay sonrisas que valen mucho más que los 8 o 10 euros que cuesta un balón.
Jordi Romo
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Kemer y su opulencia. Los ricos no se cansan de gastar en caprichos. Algo de lo mucho que gastan podrían utilizarlo para ayudar a que el mundo fuera a mejor y es que Kemer está lleno de hoteles y gran resorts, de 5 estrellas, para que los ricos se gasten, en un fin de semana, lo que un obrero gana en un año. Durante mi paseo de la mañana por la ciudad he podido ver una gran cantidad de ofertas hoteleras que se ofrecen en esta ciudad. Hoteles al estilo holandés, con campanario incluido, parques de atracciones en el interior y grandes clubes donde tomar el sol entre copa y copa. Un desastre, a mi parecer, que enorgullece a toda una nación. Después de la visita a Kemer y dar un par de vueltas por sus preciosas playas, he pasado al pueblo vecino donde pretendían parecerse a Kemer en la cantidad de hoteles que había por esa zona. Sin más paseos innecesarios he tirado hacia Antalya. Allí me esperaba Beri, una amiga de Elena (amiga de mi pueblo La Redonda). Quedamos en vernos a partir de las 7 de la tarde, que era cuando terminaba de trabajar. Con ella tenía que pasar toda la tarde dando vueltas a Antalya y conociendo sus playas y alguno de sus monumentos históricos. Mientras esperaba he podido pasear por un parque muy curioso en el que el cine turco era el protagonista y sus caminos se entremezclaban con obras de arte y portadas de películas. Otro de los lugares más curiosos, por el que he podido pasar, es una calle llena de paraguas colgados en los cables eléctricos. Sobre las 7 he llegado al punto de encuentro con Beri enfrente de un centro comercial llamado Terracity. Me ha llevado a su casa y hemos dejado la bici. A continuación me ha llevado a un restaurante de comida típica turca y ponernos las botas a base de sopa, carne y otros manjares de Turquía. Ya con el estómago lleno hemos ido al centro comercial a mirar un teléfono móvil para Beri, ya que el suyo se había estropeado y después a comprar en el súper. Ya finalizada la compra y Beri con un móvil nuevo, hemos vuelto a casa para descansar.
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