INTRODUCIENDO TIEMPO DE DESTINO
Programando destino…
Uno de mis objetivos durante este viaje es regalar pelotas de fútbol a niños y niñas de países donde conseguir una no siempre es fácil.
Una pelota cuesta muy poco, pero puede significar muchísimo para quienes apenas tienen oportunidades de jugar con una. Al fin y al cabo, para echar un partido solo hacen falta una pelota, unos cuantos amigos y ganas de pasarlo bien.
Siempre que tenga ocasión, intentaré llevar un poco de alegría a través de algo tan sencillo como el fútbol. Porque hay sonrisas que valen mucho más que los 8 o 10 euros que cuesta un balón.
Jordi Romo
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Por la noche sólo he podido dormir durante una hora preparando la aventura del Tíbet y, sobre las 5 de la mañana, ha venido a recogerme el jeep, con la sorpresa de que el grupo lo representaban dos españoles: Ricardo y Alberto. He subido sin ningún problema la bici al jeep y nos hemos alejado de Katmandú. No ha sido del todo fácil ya que una manifestación ha cerrado la carretera principal y hasta que no hemos podido sortearla ha pasado un rato largo. Después de eso ya nos hemos adentrado en las montañas y hemos disfrutado de unas vistas impresionantes de Nepal. Después de más de dos horas y nueve controles de policía, hemos llegado hasta la frontera con China. En el lugar hemos recogido las cosas y, con la ayuda de un chico autóctono, nos hemos despedido oficialmente de Nepal. Luego hemos pasado un puente y, en una raya del mismo, nos hemos detenido a que nos hicieran control de pasaportes y visado. En el aire se mascaba un extraño aroma a nerviosismo debido a las tensiones con China. Poco a poco nos han dejado seguir hasta las oficinas, situadas al otro lado del puente y en las que hemos tenido que esperar a nuestro guía del Tíbet para seguir adelante con las formalidades. Seguidamente hemos pasado un control de maletas y mochilas y nos han dado los visados definitivos. Ya en el otro lado y, con la idea de que no pasara nada más, nos hemos despedido de Nepal definitivamente sintiendo dentro de mí otro vacío; pero con la esperanza de disfrutar de la aventura del Tíbet. Ya en el Tíbet hemos colocado las cosas en otro jeep, junto con la bicicleta, dentro del mismo. Hemos pasado por otros controles menores y hemos comido, por primera vez, en Tíbet. Yo he elegido una sopa buenísima de carne de yak. A continuación hemos seguido la ruta en coche, pasando por paisajes aún más espectaculares, con cataratas y verde por todo nuestro entorno hasta llegar a Nyalam, donde nos hemos alojado en una simple, pero confortable, guest house. Después de dejar las cosas nos hemos puesto a andar por los alrededores y hemos subido las montañas que hay cerca del pueblo. Hemos presenciado un arco iris increíble y las nubes nos acariciaban suavemente los cuerpos en lo alto de más de 3700 metros de altitud. También hay que decir que este primer pueblo ha sido una pequeña decepción ya que era un pueblo hecho con simples tochos y no tenía nada de especial, más allá del entorno privilegiado.
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