INTRODUCIENDO TIEMPO DE DESTINO
Programando destino…
Uno de mis objetivos durante este viaje es regalar pelotas de fútbol a niños y niñas de países donde conseguir una no siempre es fácil.
Una pelota cuesta muy poco, pero puede significar muchísimo para quienes apenas tienen oportunidades de jugar con una. Al fin y al cabo, para echar un partido solo hacen falta una pelota, unos cuantos amigos y ganas de pasarlo bien.
Siempre que tenga ocasión, intentaré llevar un poco de alegría a través de algo tan sencillo como el fútbol. Porque hay sonrisas que valen mucho más que los 8 o 10 euros que cuesta un balón.
Jordi Romo
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Parece como si fuera ayer cuando llegué a la puerta del apartamento de Jaime en Houston. También parece ayer cuando me enseñaba la ciudad, recorriendo en su coche descapotable buena parte de ella. El tiempo pasa rápido y ni siquiera te das cuenta cuando ha llegado el final de una etapa y al principio de otra... Aún me faltaba un día más en Houston y la mañana había empezado negra y con lluvias torrenciales que no parecían indicar clemencia. Aún con este tiempo debía salir para comprar algunas provisiones y algún material para continuar el viaje con todo el material en perfectas condiciones. Después de un desayuno ligero salí, bajo la lluvia, al target donde compré algunas cosas y otras las dejé para la tarde en el otro hipermercado. De allí, y con algo menos de lluvia, me acerqué a la galería, un mall interior en el que quería mirar si habían parches para comprar, que ya estaba quedándome sin. Estuve alrededor de dos horas paseando por ese gran centro comercial sin encontrar todo aquello que buscaba, pero encontrando por el camino fotografías interesantes para sacar y algunas tiendas que me entretenían con todo el material que tenían, unas en forma de galerías artísticas y otras en electrónica y tecnología, que siempre me ha tirado mucho. Sin embargo, no encontré ni los parches ni nada para el viaje, pero me fui contento para el apartamento y preparé arroz para comer mientras arreglaba y ponía a punto la bicicleta. Mientras comía, me di el gusto de ver una peli de Internet llamada Capitán América: Civil War, estando en América me venía que ni pintado. Emoticono smile Después ya me pasé por el citado hipermercado Heb y compré cosas que me faltaban y también me animé a comprar algo para prepararles una cena a Jaime y Alberto, para agradecerles por todo lo bueno que habían hecho por mí. Una patata enorme, una cebolla y huevos me servían para preparar una tortilla española, más un vino tinto y una pizza me sirvió para tal propósito. Ya de vuelta preparé todo lo antes comentado y continué mi puesta a punto de todo hasta que vino Jaime y nos dimos un respiro, tanto él como yo, bajando por última vez a la piscina comunitaria. Unos cuantos largos, más bien pocos, y un ratazo de jacuzzi, fue bastante para despedirme de ese rincón que había intentado aprovechar para descansar en mis días anteriores a California y Kansas. Después de una conversación medio filosófica, ya subimos al piso para degustar otra de estas tantas últimas cenas que ya he tenido en mi viaje con la buena gente como él y Alberto, que había ido conociendo por el camino. Realmente la pizza estuvo bien, pero la tortilla me salió un poco salada por la sal gorda que tenía para cocinar. Aún así estuvo rico y, ya con Alberto, brindamos por todo lo vivido y, como decía, para dar las gracias por toda la ayuda y el tiempo prestado en mi paso por Houston, que fue el mejor posible, quedándome en la retina buenísimos momentos pasados. Bueno y, como siempre diré, hasta la vista, o mejor dicho, hasta mañana... |
