INTRODUCIENDO TIEMPO DE DESTINO
Programando destino…
Uno de mis objetivos durante este viaje es regalar pelotas de fútbol a niños y niñas de países donde conseguir una no siempre es fácil.
Una pelota cuesta muy poco, pero puede significar muchísimo para quienes apenas tienen oportunidades de jugar con una. Al fin y al cabo, para echar un partido solo hacen falta una pelota, unos cuantos amigos y ganas de pasarlo bien.
Siempre que tenga ocasión, intentaré llevar un poco de alegría a través de algo tan sencillo como el fútbol. Porque hay sonrisas que valen mucho más que los 8 o 10 euros que cuesta un balón.
Jordi Romo
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El espíritu de trabajo y optimismo, que le arrancó al desierto el sustento desde hace cuatro siglos, se refleja aún en su gente sincera y siempre amable. Sus rincones coloniales llenos de historias y leyendas interminables seguirán siendo páginas por leer en México, pero en el día de hoy se podía decir que la leyenda del ciclista alrededor del mundo había pasado por allí... Una muy buena noche, con mucho descanso, había dormido en el refugio de Doña Irma y con un desayuno genial en el que se incluían huevo, dulces, zumo y café con leche me acabaron de enamorar. A partir de ahí, la presencia de Arturo llevándome a visitar el centro junto a Moi y Guzmán, unos amigos suyos, con los que me enseñaron el mercado comiendo un chicharrón de pescado tremendo y después entrando en el museo textil del Sapate, que me habían hablado maravillas. Más conocimientos adquiridos y viendo cómo usaban un telar, seguimos viendo la catedral y entrando adentro. En su interior pudimos observar un conjunto de murales realizados por los maestros Salvador Almaraz y Salvador Tarazona, en los que se representa la historia y cultura del Estado, muy interesante. Luego volvimos al refugio y salí con Doña Irma hacia la RCG, una televisión y radio que me querían entrevistar. Allí, Alfredo me entrevistó delante de mucha gente, al igual que Michele en la radio, explicando mis aventuras y desventuras en mi viaje dando la vuelta al mundo en bici. Ya seguido, volvimos al refugio y, mientras comía, más personas quisieron sacarse fotografías conmigo como si fuera una celebridad, hasta que unos chicos que me habían escuchado en la radio se presentaron para platicar un rato e invitarme a cenar. Todo un acontecimiento que me había surgido de algo totalmente imprevisto, pero de grata experiencia y recuerdo... |
