INTRODUCIENDO TIEMPO DE DESTINO
Programando destino…
Uno de mis objetivos durante este viaje es regalar pelotas de fútbol a niños y niñas de países donde conseguir una no siempre es fácil.
Una pelota cuesta muy poco, pero puede significar muchísimo para quienes apenas tienen oportunidades de jugar con una. Al fin y al cabo, para echar un partido solo hacen falta una pelota, unos cuantos amigos y ganas de pasarlo bien.
Siempre que tenga ocasión, intentaré llevar un poco de alegría a través de algo tan sencillo como el fútbol. Porque hay sonrisas que valen mucho más que los 8 o 10 euros que cuesta un balón.
Jordi Romo
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Salida de Minatitlán empezando regular la mañana buscando wifi en un centro comercial en el que pregunté a un señor y ese mismo me hizo esperar un retazo hasta que me dio una clave que no servía, perdí 45 minutos de mi rodar y para colmo una señora de seguridad me pidió que me apartara de la puerta, ya que las normas no se podían romper y ese era el único lugar donde llegaba la conexión fallida. Para recuperar el tiempo no paré de pedalear y poco a poco me empecé a animar cantando un poco y esto es lo que me salió durante un buen rato... Somiatruites (Albert Pla) En un monte lejano hay un colegio perdido Y Susana que soñaba que tenía una cama con alas Y Adelaida que soñaba que respiraba debajo del agua Y Gerardo que soñaba que era un gato, Y el niño de la bata de rayas, que nadie sabe cómo se llama, que soñaba, soñaba y soñaba y tanto soñaba que Había un niño con gafas que soñaba cosas tan extrañas Y es que hasta el conserje pintaba escuelas sin rejas "I el Jordi Romo que era un somiatruites i volia donar la volta al món en bicicleta i chino chano, fen glu glu glu per enlloc que hi havia aigua i uuuuuauuu com un llop quan acampava al mig del no res sota la lluna plena... I el Jordi Romo, un somiatruites, un somiatruites i fixet per on que ara estava ja a Mèxic fen roda, roda el món, roda el moon, roda el mooon... Canción catalana que el mismo Albert Pla tradujo al castellano. Para continuar con el pedaleo pasé de nuevo por subidas y bajadas en la autopista. En una subida hubo un vendedor de piñas en el camino llamado Ángel, como mi abuelo, un primo y un amigo que se apiadó del calor que pasaba y me quiso regalar un jugo directamente salido de la piña con miel. Buenísimo y recuperador que me ayudó en los 156 kilómetros que recorrí. Normalmente prefiero dar menos pedaladas; pero dado que no había nada en la carretera como para poder dormir seguro continué hasta este pueblecito en el que de nuevo una iglesia me quiso regalar un espacio donde dormir al igual que un grupo de amigos me quisieron invitar a una cena para llenarme de energía. Una suerte de nuevo y terminando mucho mejor de lo que empecé soñando con... tortillas; pero aquí de maíz o harina. |
