INTRODUCIENDO TIEMPO DE DESTINO
Programando destino…
Uno de mis objetivos durante este viaje es regalar pelotas de fútbol a niños y niñas de países donde conseguir una no siempre es fácil.
Una pelota cuesta muy poco, pero puede significar muchísimo para quienes apenas tienen oportunidades de jugar con una. Al fin y al cabo, para echar un partido solo hacen falta una pelota, unos cuantos amigos y ganas de pasarlo bien.
Siempre que tenga ocasión, intentaré llevar un poco de alegría a través de algo tan sencillo como el fútbol. Porque hay sonrisas que valen mucho más que los 8 o 10 euros que cuesta un balón.
Jordi Romo
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De nuevo a la carretera con la despedida de mis amigos de la casa ciclista y con la inmediata y terrible subida de La Paz hasta el alto donde empezaba el altiplano. Una vez superado ese mal, pero que muy mal trago de subida y coches, he ido a la ONG de Javier, el amigo de Willi, para hacerle entrega a él y a los niños de su ONG, Luz de Esperanza, los balones de fútbol. Hemos jugado un poquito, me han enseñado las instalaciones y su buen trabajo con los niños y, para rematar, me han invitado a comer, demostrando que hay ONG distintas. Esta, La Luz de la Esperanza, tiene un trabajo social encomiable como para quitarse el sombrero. En la ONG había dos Javieres. Uno de Murcia, el amigo de Willi, y otro de Madrid, y los dos andaban en bicicleta como medio de transporte. Como siempre intento dejar sus datos al final del relato por si alguien está interesado en ayudar o colaborar, son de muy buena onda. Después de algunas fotos y muchas sonrisas ya he salido hacia Copacabana. No he hecho muchos kilómetros, pero he llegado al lago Titicaca. De nuevo el color azul del lago navegable más alto del mundo ha vuelto a emocionarme y a volver a recordar, hace 15, cuando lo vi por primera vez en mi viaje a Perú. Como he visto que atardecía, me he parado cerca del lago para contemplar su puesta de sol y de paso me he plantado la carpa. Al cabo de un rato un señor ha pasado por donde estaba y con una sonrisa enorme me ha saludado. Me ha dicho que ahí hacía mucho frío y que podía acampar dentro de una capilla abandonada que había encima de la colina y que por lo menos me protegería del frío algo más. Siguiendo sus recomendaciones, me he mudado para estar algo más calentito. He tratado de hacer un fuego, pero el frío y la mala madera lo han evitado, con lo que me he dejado de historias y me he acostado temprano. |
