INTRODUCIENDO TIEMPO DE DESTINO
Programando destino…
Uno de mis objetivos durante este viaje es regalar pelotas de fútbol a niños y niñas de países donde conseguir una no siempre es fácil.
Una pelota cuesta muy poco, pero puede significar muchísimo para quienes apenas tienen oportunidades de jugar con una. Al fin y al cabo, para echar un partido solo hacen falta una pelota, unos cuantos amigos y ganas de pasarlo bien.
Siempre que tenga ocasión, intentaré llevar un poco de alegría a través de algo tan sencillo como el fútbol. Porque hay sonrisas que valen mucho más que los 8 o 10 euros que cuesta un balón.
Jordi Romo
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Ya estoy algo cansado de las subidas y bajadas, así es que me he tomado un break para almorzar bien en la casa de Fransesca con un par de cafés de Brasil con leche y biscuits con margarina. Es muy bonito encontrarse por sorpresa con estas y es que, a veces, en el camino, se presentan personas como Francesca que te dan un lugar donde dormir seguro, comida y amor. También las hay que te ofrecen agua y una manzana por el camino. Todas ellas ayudan, a su manera, que esto sea posible y además se vea la humanidad que el mundo aún tiene y… no están tan escondidas como la gente cree... Luego me he despedido, con muchos abrazos, y he vuelto a rodar con muchas subidas y bajadas. Todo muy bonito. Ya con ganas de llegar a Río para estar con mi amigo Andrés y descansar de tanta cuesta. Seguí sacando fotos y subidas hasta Itaguai, 70 kilómetros para llegar a Río, donde me conecté a internet para comentarle la noticia a Andrés y quedar para el día siguiente. Acto seguido tocaba buscar un lugar donde dormir antes de que anocheciera. Por suerte encontré una posada en la que, hablando con las cocineras primero y la dueña después, me dejaron acampar gratis en el patio protegido del mundo exterior hasta el día siguiente. Me preparé una polenta mientras hablaba y fotografiaba a aquellos seres que me habían acogido por una noche. La posada del Ángel, se hacía llamar y no era para menos, ya que me salvaron de las calles próximas a la gran urbe de Río de Janeiro a la que ya olía. |
