INTRODUCIENDO TIEMPO DE DESTINO
Programando destino…
Uno de mis objetivos durante este viaje es regalar pelotas de fútbol a niños y niñas de países donde conseguir una no siempre es fácil.
Una pelota cuesta muy poco, pero puede significar muchísimo para quienes apenas tienen oportunidades de jugar con una. Al fin y al cabo, para echar un partido solo hacen falta una pelota, unos cuantos amigos y ganas de pasarlo bien.
Siempre que tenga ocasión, intentaré llevar un poco de alegría a través de algo tan sencillo como el fútbol. Porque hay sonrisas que valen mucho más que los 8 o 10 euros que cuesta un balón.
Jordi Romo
|
Tiempo: Solete Descanso absoluto durante 10 horas y una buena ducha me dejaron como nuevo para empezar a preparar mi salida de Auckland y recorrer el sur; pero antes tenía algunas compras pendientes como: comprar un butano para el camping gas y cambiar dinero australiano al neozelandés. Una cosa me salió barata, con descuentos incluidos y la otra no la realicé porque me pareció que perdía mucho dinero al cambio, con lo que pensé tirar de tarjeta y esperar un momento más propicio para cambiar. Con la búsqueda se me hizo tarde, con lo que compramos algo para comer en casa de Su: atún y ostras. En el mercado chino sale a buen precio. Llegamos a casa, comimos, preparé la bici dejando algún material que no necesitaba en casa de Su y, cuando estaba a punto de salir, me di cuenta de que la rueda de atrás se había deshinchado. Con lo que paré en seco mi huida y decidí quedarme, con la aprobación de Su, ya que se me hacía muy tarde y así podía descansar un día más en su casa. Aprovechamos el tiempo visitando por la noche el centro de la ciudad. Auckland no es muy grande y se recorre en unas pocas horas. La zona más bonita y especial es el puerto de Auckland. Recorrimos el paseo marítimo pasando por el puente del Viaduct Basin, llegando hasta el Silo Park, desde donde vimos un extraordinario espectáculo de luces con el Auckland Harbour Bridge, en el que la gente podía seleccionar los colores según el punto de vista en el que se situaba. A más de 300 metros cambiaba de color. Algo espectacular. Luego volvimos y paseamos por Albert Street, donde está situada la calle comercial, y llegamos hasta el Sky Tower. Uno de los emblemas de la ciudad. Es una torre desde donde la gente se tira... sí, sí, se tira con cuerda. Es una atracción sólo apta para valientes y gente con pasta, ya que vale unos 225$... casi nada... Finalizamos contentos el tour. Cogimos el tren y nos plantamos en casa para cenar ostras con una estrella Damm, que le encanta a Su, y a descansar. |
