INTRODUCIENDO TIEMPO DE DESTINO
Programando destino…
Uno de mis objetivos durante este viaje es regalar pelotas de fútbol a niños y niñas de países donde conseguir una no siempre es fácil.
Una pelota cuesta muy poco, pero puede significar muchísimo para quienes apenas tienen oportunidades de jugar con una. Al fin y al cabo, para echar un partido solo hacen falta una pelota, unos cuantos amigos y ganas de pasarlo bien.
Siempre que tenga ocasión, intentaré llevar un poco de alegría a través de algo tan sencillo como el fútbol. Porque hay sonrisas que valen mucho más que los 8 o 10 euros que cuesta un balón.
Jordi Romo
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Nos esperaba un día muy largo debido a que teníamos que coger otra vez otro tren para desplazarnos hasta Guilin. Pero antes de eso y teniendo aún tiempo para aprovechar la mañana, fuimos a ver el templo de los seis Bayanos. Un templo con una pagoda enorme que es el símbolo budista de la ciudad y que mantiene todo el encanto de antaño entre su multitud de templos. Nos desplazamos en metro y de allí pasamos por unos mercadillos que a Ramón le encantaron. En el templo nos hicimos multitud de fotos, pudimos ver de cerca las oraciones y la espiritualidad que en él se vivía. Mucho rezo con un fuerte olor a incienso que recorría cada una de sus esquinas. Con los deberes hechos, comimos algo antes de volver al hostel para recoger las cosas y separarnos durante un rato, ya que Ramón debía desplazarse en metro y yo en bicicleta, pues la estación donde debíamos coger el tren estaba alejada a 8 kilómetros del hostal. Por otra parte, ningún transporte aceptaba la bicicleta. Una vez recorridas las calles de la ciudad y, media hora después, nos encontramos en la estación para pasar los controles y esperar a subir al tren. Se retrasó unos minutos, pero cuando finalmente pudimos subir, nos tocó vivir otra situación incómoda y fuera de lo normal, que era encontrarnos el vagón a reventar con gente de pie e incluso Ramón y yo cedimos el asiento a señores mayores que lo ocuparon encantados hasta llegar a su estación. En el tren conocimos a un montón de gente, interesados en nuestro viaje y curiosos de ver a extranjeros en un tren, sólo preparado para los nativos. Esa noche no pude dormir nada, ya que la posición en la que iban los asientos era de lo más incómoda. |
