INTRODUCIENDO TIEMPO DE DESTINO
Programando destino…
Uno de mis objetivos durante este viaje es regalar pelotas de fútbol a niños y niñas de países donde conseguir una no siempre es fácil.
Una pelota cuesta muy poco, pero puede significar muchísimo para quienes apenas tienen oportunidades de jugar con una. Al fin y al cabo, para echar un partido solo hacen falta una pelota, unos cuantos amigos y ganas de pasarlo bien.
Siempre que tenga ocasión, intentaré llevar un poco de alegría a través de algo tan sencillo como el fútbol. Porque hay sonrisas que valen mucho más que los 8 o 10 euros que cuesta un balón.
Jordi Romo
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El día empezó sobre las 12 de la noche cuando Javi tuvo un detalle conmigo al llevarme a la recepción donde estaba tratando de subir a internet fotos y vídeos. Una vela encendida para celebrar mi cumpleaños y es que 33 años parecen demasiados para un niño tan inquieto como yo. Mi madre María Ángela Del Amo y mi padre Feliciano Romo, hace 33 años y nueve meses pensaron que era buena idea tener un tercer hijo después de criar a dos fantásticas chicas: Nuria y Susanna. Un niño nervioso e inquieto que daba más de un dolor de cabeza. No fui fácil, pero la paciencia que tuvieron dio sus frutos. Empecé a crecer y a viajar junto a una pequeña pero muy avenida familia. Mis tíos: María Antonia y Josep y mis primos: Xavi y Cristina que al igual que mis hermanas son excepcionales y la suerte de vivir en un entorno así no tiene precio. También con ellos viví mis primeras experiencias aventureras. En los estudios no destacaba ni en geografía ni en matemáticas, ni en lenguaje siquiera. Mi auténtica pasión las artes, los deportes y los amigos. Siempre tuve presente a Marc, mi mejor amigo de la infancia o a Pau, el único amigo que, después de años y años, sigue mostrando su mejor cara ante la dificultad de mantener una amistad. La clase B del 81 de la Escola Proa fue una clase avenida y en la que aprendí más cosas que asignaturas. Con la edad apuntaba a artes gráficas y fotografía, mientras que otro de mis pasatiempos y trabajos como el socorrismo ocupaba la mayoría de mi tiempo. Después, las obligaciones cerraron puertas y abrieron ventanas, ya que los trabajos que encontraba, aunque era feliz con ellos, no explotaban del todo mis ansias de descubrir otro lugar. Mi primer gran amor me mostró un sueño que también era el mío y me recordó la felicidad que producía el viajar. La vida da vueltas y, como más vueltas da el mundo, un día no quise perderme la emoción de dar esa vuelta y la bicicleta fue mi aliada económica, ecológica e infatigable. Ahora estoy acampando en un lugar, escondido de Bishkek, celebrando mi cumpleaños y, aunque no ha sido un día perfecto, la estoy rellenando con mil experiencias y no con mil películas vistas desde un sofá. Sueño para vivir y cumplir cada uno de ellos en cada momento. Entiendo que la vida obliga; pero no entiendo que, de un año entero, alguien pueda esperar a un solo mes para hacer lo que más quiere y, aunque sé que hay mucha gente que disfruta con su trabajo, también pienso que no solo de pan vive el hombre y que este mundo se ha de disfrutar de él en todos los sentidos, que para eso está ahí. En este día, para mí especial, os mando a todos y, sobre todo a los más allegados, un abrazo y un gracias por todo. Os quiero y a todos os deseo lo mejor. |
