INTRODUCIENDO TIEMPO DE DESTINO
Programando destino…
Uno de mis objetivos durante este viaje es regalar pelotas de fútbol a niños y niñas de países donde conseguir una no siempre es fácil.
Una pelota cuesta muy poco, pero puede significar muchísimo para quienes apenas tienen oportunidades de jugar con una. Al fin y al cabo, para echar un partido solo hacen falta una pelota, unos cuantos amigos y ganas de pasarlo bien.
Siempre que tenga ocasión, intentaré llevar un poco de alegría a través de algo tan sencillo como el fútbol. Porque hay sonrisas que valen mucho más que los 8 o 10 euros que cuesta un balón.
Jordi Romo
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Hasta hoy todo ha ido demasiado bien, poca lluvia, todo según lo planeado con algún pequeño contratiempo, mínimos desperfectos, etc. Hasta hoy... ¿qué ha pasado? Ahora mismo lo sabréis... Al levantarme, el día era soleado y la recogida de la tienda ha sido muy ágil, además he conseguido que la tienda se secara, algo difícil últimamente. Luego he empezado a pedalear y durante el camino he podido contemplar una cascada espectacular junto al lago... todo hacía suponer que sería un buen día. Pero al filo de las doce de la mañana todo ha cambiado, la ruta que tanto había estudiado ha fallado en el momento en el que he visto una señal que decía que el camino a Airolo estaba cerrado a 20 km de InerKirchen por culpa de la nieve!! :( He preguntado a un señor del pueblo si podría pasar con la bicicleta y me ha asegurado que no tendría problemas, y, ávido de lanzarme a la aventura he decidido subir el puerto... Tremendo puerto de más de 20 kilómetros en el que me he dejado las rodillas, el corazón y toda la energía que tenía, para encontrarme a 9 kilómetros del final con otra señal cerrándome el paso, advirtiendo que el paso estaba terminantemente prohibido. He vuelto a preguntar en el siguiente pueblo y me han confirmado que no había manera de pasar con ningún medio de transporte, que era inviable y muy peligroso... ¡¡todo mi gozo en un pozo!! He preguntado entonces cómo podía llegar hasta Airolo, y la respuesta ha sido que tenía que deshacer lo que tanto esfuerzo me había costado y, desde Brünig, a 30 kilómetros de donde estaba, coger un tren hasta Luzern, y de Luzern otro a Airolo. ¡Menuda tontería subir hasta ahí para luego tener que pagar 50 euros para coger un tren hasta el lugar donde solo me faltaban 40 kilómetros para llegar! Un poco frustrante toda esta situación, pero la he resuelto como he podido y con la mayor ilusión... aunque tampoco ha sido para tanto :P Cuando por fin he llegado a Airolo, al filo de las ocho de la noche, he buscado un sitio para acampar. A la salida del pueblo he encontrado una cueva escondida, pasado un túnel. Más cansado que nunca me he preparado pasta con tomate y me dispongo a dormir. Buenas noches.
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